En estos momentos se habla mucho y se hace un seguimiento muy importante a la situación en que se encuentran los trabajadores que han emigrado a nuestro país a trabajar. Pero no nos olvidemos de los trabajadores nacionales los cuales se encuentran en situaciones iguales o incluso peores.
Los jóvenes, los mayores de ciertas edades, las mujeres y los que por razones ajenas a ellos no han podido tener una formación adecuada alas exigencias actuales del mercado laboral .Trabajadores que necesitan trabajar de lo que sea y como sea, pues si no trabajan no come, o no pueden pagar la habitación donde duermen, porque no todos pueden pagar un alquiler, aunque sea bajo.
Les hacen contratos que incumplen normativas, contratos que en otras empresas, los representantes de los trabajadores no aceptarían, les dan de alta a la seguridad social de lunes a viernes, las horas que trabajan cada día y sin que se excedan de las que marca la normativa, las que exceden de estas normas no constan en ningún sitio y como la persona que las realiza no lleve un buen control de ellas, pierde mas de una. Les aplican las tarifas de trabajo más baratas, las cotizaciones más bajas, y las prestaciones mas ínfimas, convirtiéndose en condiciones de trabajo infrahumanas.
Trabajadores que en épocas de poca producción no se les renueva el contrato cuando se les necesita para unas horas se los localiza, para que las realicen pero sin constar en ninguna parte, o se les hace firmar ceses voluntarios se les ofrece la oportunidad trabajar unos días sin papeles, para que hacienda no les descuente nada. Se aprovechan de sus pocas luces para engañarlos, estafarlos, explotarlos, etc.
A estos trabajadores se los contrata para que efectúen trabajos en otras empresas, y no me refiero a empresas de trabajo temporal, si no a empresas que constan que tienen actividades propias pero que en la realidad son PRESTAMISTAS de trabajadores, algo que la ley prohíbe.
Trabajadores, que no tienen derecho a vacaciones pagadas, que no tienen derecho a las pagas de verano, o de navidad como todos los demás trabajadores, trabajadores que cuando se ponen enfermos y tienen que hacer cama , muchas veces pierden su puesto de trabajo, y la mayoría de veces no perciben ni un duro.
La inspección de trabajo tendría que ser mucho mas severa con estas empresas, buscarlas localizarlas y castigarlas con una severidad mayor de lo que hace actualmente, no pido que las cierren, pues esos trabajadores serán los primeros en ser afectados, pero si que les obliguen a formar a esos trabajadores, para que puedan acceder al mundo laboral con unas condiciones mejores, y no con las que tienen actualmente.
Es vergonzoso que hechos de esta dimensión queden impunes, pero solo los propios aceptados pueden denunciarlos, lo que significa que se quedaran sin puesto de trabajo, esto es la merluza que se muerde la cola. Solo me gustaría que las personas que están al frente de estos negocios de esclavitud, tuvieran alguna que otra experiencia de este tipo en sus propias carnes, y así supieran lo triste que puede llegar a ser la vida.
Siento haberme extendido tanto en esta carta, pero aun me ha quedado parte en el tintero.
Xavier Sans Cordomi
Sant Cugat del Valles